• La alegría de los chilenos se apagó sobre el final del partido anoche en Montevideo, luego que no cobraran el penal y Uruguay definiera con un remate bajo de Gómez.
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Efe
Un gol a los 93 minutos de Maximiliano Gómez le permitió a Uruguay vencer por 2-1 a la Roja en el debut de ambos en las eliminatorias sudamericanas del Mundial de Catar 2022. Cuatro minutos antes, el juez paraguayo Eber Aquino, no se atrevió a cobrar un claro penal para los nacionales por mano de Diego Godín en el área.

Comenzaron las eliminatorias en Sudamérica con el objetivo de clasificar al Mundial de Catar 2022 y lo primero que se instala es la polémica como la calidad del arbitraje de esta parte del mundo. El análisis de la derrota de la selección de Chile ante Uruguay por 1-2, en la primera fecha celebrada anoche en el Estadio Centenario del país oriental, pasará, aunque sea un resultado que se repite en la historia, por el desempeño del paraguayo Eber Aquino, juez que dejó sin sanción un claro penal a favor de la Roja cuando restaban dos minutos para que terminara el compromiso. Hasta ahí la cuenta se mantenía igualada a 1, dando la sensación los chilenos que todavía mantenían combustible en el estanque, siquiera para lograr la paridad, lo que era un tremendo resultado tomando en cuenta las complicaciones que encontró el técnico Reinaldo Rueda, para poder conformar la convocatoria.

Los calificativos para Aquino, quien debutaba en unas eliminatorias, sobran. Los chilenos somos los mejores en descalificar su desempeño y esta vez, sin la camiseta puesta, con justa razón. Dirigió a la usanza sudamericana, favorecer al local (cuantas veces han sido los charrúas los que reclamaban saliendo desde El Nacional en Santiago), aunque esta vez, la diferencia es que también debutaba el VAR que se implementó para dejar en regla las situaciones complejas de un partido.

El penal de Suárez

El elenco celeste se puso en ventaja por intermedio de un lanzamiento penal tras mano de Vegas en el área. A los 38’ Luis Suárez cobró por gol esa acción superando al portero Gabriel Arias, quien hasta ese momento no había trabajado mayormente, salvo a los 10’ minutos cuando un remate de Valverde la empujó con sus dedos para que golpeara en el travesaño. Aquino, como dice el reglamento, a insinuación de los encargados del sistema electrónico, revisó la acción y decretó la pena máxima.

Chile se fue en desventaja al caer el primer tiempo, en un partido parejo, de pocas aproximaciones, aunque había logrado controlar la acción ofensiva de los charrúas en base a una presión alta que dio buenos frutos en la zona media.

Gol de Chile

Lo que vino en el lapso final fue lo mejor que le hemos visto al combinado de Reinaldo Rueda. Adelantó sus líneas. No renunció al buen trato del balón, aunque adoleció de una reconversión con mayor intensidad en la salida, permitiendo que la defensa celeste de reordenara y pocas veces se viera sobrepasaba. En esos aspectos tácticos de la Roja, el equipo se vio ordenado pese al escaso trabajo y al poco conocimiento que tenía, la inédita línea defensiva, que apenas había trabajado horas previas al viaje. Incluso, varios de los puntos altos del equipo, pasaron precisamente por el desempeño de los jóvenes defensores, quienes fueron correctamente alineados con el Chapa Fuenzalida, Vidal, Sánchez, Aránguiz y Vargas, en la asociación de juego.

De hecho, el gol del empate de Alexis Sánchez, a los 53’ nació de una pelota que recupera Sierralta, permitiendo que Vidal le gane en el juego aéreo a Piña habilitando a Aránguiz, quien con su cambio de ritmo y la asociatividad de Vargas, se internó en diagonal hacia el área, habilitando de manera precisa al Niño Maravilla, quien sorprendió al meta Campaña con un remate cruzado.

La mano de Godín

Chile llegaba a la paridad mostrando personalidad y lo que vino después, aunque sin la profundidad deseada, entendiendo que el resultado no le era adverso, fue de refriega y dominio alternado. Le costó a Chile tener el balón, Uruguay tampoco  encontraba el camino para llegar al gol o imponer ese dominio asfixiante de otras jornadas. El partido se estancó, la emoción en las áreas estuvo ausente, hasta la fatídica mano de Godín en el área cuando se jugaba el minutos 87. Si bien Aquino detuvo el juego para escuchar a sus ayudantes, nunca fue a revisar la acción que bien pudo darle a Chile la posibilidad concreta, a través de un lanzamiento penal, cambiar su suerte en el Centenario.

La jugaba le siguió dando vueltas a los defensores nacionales. Uruguay apeló a su juego tradicional y tras un rebote en un rechazo del defensor Sierralta, Maximiliano Gómez, que había ingresado hace cinco minutos, se encontró con el balón ensayando un remate violento que dejó sin chances a Arias. Se jugaba el minuto 93’. Aquino, para disimular su falta de jerarquía, inventó una revisión por una posible mano del autor del gol que nunca existió. De esta manera el elenco de Tabárez, comienza festejando y Chile lamentando, aunque frente al tremendo pesimismo reinante, los hombres de Rueda, dejaron abierta una ilusión que tendrá nuevos capítulos como para dejar atrás la pena del debut.

 

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