Crédito fotografía: 
Lautaro Carmona
Con medidas de prevención y atención personalizada el recinto ha servido de ayuda para los vecinos del sector que prefieren el almacén de barrio en tiempos de coronavirus.

Sorpresa ha causado entre quienes circulan por el sector de San Ramón la reapertura del histórico Almacén Trento. El que fue el primer emprendimiento del inmigrante italiano Atilio Callegari en La Serena, hoy vuelve a la vida de la mano de María Pía, una de las hijas del reconocido empresario.

“Era un sueño de toda mi vida abrir un almacén como el que tenía mi papá. Después de jubilar quise buscar algo para entretenerme y elegí lo mismo que hizo él en sus inicios”, confiesa la mujer, mientras hace un espacio entre inventarios para recibirnos y contarnos sobre el nuevo desafío que la mantiene ocupada por estos días.

Su día comienza a las 06:00 de la mañana para una hora más tarde ya estar abriendo y vendiendo “el mejor pan francés” a los trabajadores de las parcelas cercanas que pasan cada día, tal como en los tiempos de su padre. Cierra a las 20 horas y asegura que le ha ido “bastante bien” porque “aquí no hay empleados, soy yo la que atiendo y soy vecina de ellos”.

Abrir un negocio en plena pandemia puede ser difícil a simple vista, pero admite que los vecinos valoran el poder contar con el fiel almacén de barrio cuando hay que evitar en lo posible las aglomeraciones de los supermercados.

“Me vi en la necesidad de abrirlo, primero para vender las cosas que ya había comprado y segundo porque le hacía un favor a los vecinos, que ahora no están bajando”, indica, asegurando que existen “todas las medidas sanitarias” para evitar contagios.

En este punto Trento ha sabido reinventarse, a solo días de reiniciar. Solo entra una persona por familia, y con mascarilla. En la puerta del local hay un punto para rellenar botellas de alcohol gel por $1.000 y se dispone de mascarillas de emergencia para quienes la olvidan en casa.

María Pía atiende además a los adultos mayores en su auto, dejándoles personalmente todo lo que necesitan para que no deban bajarse. Esa “atención personalizada” indica, la ha llevado a ganarse la confianza de quienes llegan a comprar desde sectores como El Milagro, Tierras Blancas y el Bosque San Carlos.

Historia familiar

Es un lugar con historia. El nombre lo eligió Atilio Callegari para darle la identidad de la Provincia de Trento, Italia, desde donde llegó en 1952. En esa casona nacieron sus dos primeras hijas y desde la construcción a al logo fueron pensados por él y su esposa, “no era nada sin ella, hacían todo juntos”, recuerda María Pía.

Hoy con el mismo letrero, pintado de puño y letra de su padre, busca poner en práctica el buen servicio que caracterizó a Trento en sus inicios y ese mensaje llega desde el primer momento en que el cliente cruza la puerta.

Rememorando los principales valores que le entregaron sus padres, “la unión familiar y el valor de los hijos”, María Pía busca generar el mismo ambiente en el cual creció, por lo que ya piensa en expandirse un poco, instalando un café en el patio, al aire libre y rodeado de árboles, para que sus clientes compartan sanamente junto a sus familias, una vez que se regularice la situación sanitaria.

 

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