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Efe
Bajo la lluvia y ante una alerta de tormenta, los chilenos residentes llegaron a emitir su voto desde tempranas horas. El proceso por una nueva constitución para Chile se lleva a cabo en el país trasandino con estrictas medidas sanitarias y un horario extendido.

Los chilenos residentes en Argentina participan este domingo en el plebiscito constitucional de su país, con hasta 13 puntos de votación habilitados en diferentes ciudades de la nación vecina.

En el centro de votación habilitado en Buenos Aires, el Museo de la Inmigración situado en el puerto de la capital, se registraron colas desde las primeras horas de la mañana para ejercer el voto y decidir si aprueban o rechazan la propuesta de cambiar la Constitución, todo bajo una lluvia constante y una alerta de tormenta.

Otras localidades en las que los chilenos pudieron votar fueron San Carlos de Bariloche (Río Negro), Córdoba (centro), Mar del Plata (Buenos Aires), Mendoza (oeste), Salta (norte) y Trelew (Chubut).

Según fuentes consulares, cerca de 8.000 chilenos residentes en Argentina están llamados a las urnas, con los protocolos sanitarios correspondientes debido a la pandemia de covid-19.

Desde el Consulado General de Chile en Argentina recordaron que el uso de mascarilla es obligatorio al acudir a los centros de votación e indicaron que los votantes deben llevar su propio bolígrafo azul.

Para este plebiscito, considerado como la votación más importante en tres décadas y que transcurre con total normalidad, pueden votar con su cédula de identidad o pasaporte, incluso si los documentos se encuentran vencidos dentro de los 12 meses anteriores al plebiscito.

En Chile, se reportaron largas filas de hasta dos horas para depositar el voto, y también hubo aglomeraciones a las afueras de los consulados en Berlín, Londres y Madrid.

Cerca de 14,8 millones de chilenos decidirán en las urnas si quieren o no reemplazar la actual Carta Magna, heredada de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), y qué tipo de órgano debería redactar el nuevo texto.

El plebiscito, convocado para descomprimir la grave ola de protestas desatadas el año pasado contra la desigualdad y en favor de mejores servicios básicos, se celebra bajo estrictas medidas sanitarias y de distancia física, que podrían explicar en parte las largas filas.

La participación, que aún se desconoce, es el gran desafío de esta votación, pues puede verse mermada por el miedo al contagio y por la alta abstención instalada en Chile desde que el voto dejó de ser obligatorio en 2012.

Los locales de votación estarán abiertos 12 horas, dos más de lo habitual, y los adultos mayores tienen un horario especial a medio día. Las autoridades también decretaron un retraso en el toque de queda nocturno para permitir a los vocales regresar a sus casas tras el conteo.

 

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