La simple cultura protestataria y peticionista -la mendicidad política- ha legitimado implícitamente el sistema. El estado chileno es excrecencia parasitaria que no nace de la voluntad soberana popular, sino como un poder sobrepuesto a la comunidad nacional, fundado por un sector social específico (monopolistas, acumuladores, rancia burguesía). Ese poder no es representativo, sino opresivo e ilegítimo, por ende es necesario destruirlo.

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Luis Bozzo

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Profesor de Historia y Geografía Estudiante de Derecho
Máster Gratuito en Marketing Digital