Una pantalla entusiasta, tarima festivalera, revive actuaciones siemprevivas de artistas del cancionero popular para la viudez veraniega en la vereda andina. Cuando una estudiantina con sus guitarras y mandolinas irrumpe reforzando el raspado de la aguja sobre el disco de acetato. Donde las muchachas de la Plaza España cobran vida hasta en las generaciones actuales. Son tan bonitas... Enero, personificado tal como un músico ambulante, ha partido con sus cajas y fundas de instrumentos antiguos y contemporáneos. Ya es una figura literaria. Hum. Sin embargo, gracias a los desvelos de YouTube y Google, con la iniciativa de llevar registros musicales en video a los rezagados de hostales, camping y balnearios, entre otras alternativas, sigue. Cientos de internautas aligeraron la  siesta veraniega para verificar  si  la  ciudad cantada por Gamelín Guerra gana o pierde dinamismo, ahora, en el siglo XXI. (“Antofagasta dormida”).  Y, las respuestas vienen en camino. Por otra parte, el aire propio de cada país -”Mis noches sin ti”, Recuerdos de Ypacaraì y otras con un par de cuecas: “La Consentida” y “El guatón Loyola”.  Cabe destacar “Mama Vieja” cantada por Gatica en sus comienzos;  la samba y la apología emocional que llega hasta Deolinda Correa y el paisaje de mar a mar.Pero, habíamos quedado con la belleza de la mujer iberoamericana y la inspiración de cantautores -perdón, por los años cincuenta no se conocía el  término- o iconos del canto latino. Tal es el caso presente en “María Bonita” con María Félix y Agustín Lara. (Inolvidable aquello: “Amores habrás tenido (...) Pero, ninguno ni tan bueno ni tan honrado como el que hiciste que en mí brotara).”  El rescate audiovisual merece el reconocimiento de los espectadores. Finalmente, Lucho Gatica y su canción con el acompañamiento de Roberto Inglés en el piano, a las muchachas de la Plaza España. Sí, aquella de los años juveniles. ¡Vale! 

Otras columnas de este autor

 

 

 

X