Neruda dedicó a San Diego una de sus odas elementales. Según él, ésta es la calle donde lo transitorio se quedó para siempre. Tiene razón. En sus caóticas vitrinas siempre hay objetos de permanente inmovilidad. Trofeos, insignias, atuendos de huaso, tapones de plásticos o colecciones encuadernadas de libros de leyes sobre los que pueden pasar años sin más visita que la del polvo. Las librerías de viejo son ya una institución sandieguina. La mejor era la de Muñoz Tortosa, que se ha ido a las cercanías del Club Hípico. Lo encomiable de este lugar era su amplitud nunca vista. Los libros estaban bien elegidos y ordenados, lo que impedía ese súbito desgano o apachamiento que asalta al roedor ilustrado ante una oferta tumultuosa.Calle de teatros, de burdeles, de circos y de chancherías, San Diego tiene -según los entendidos- “mala noche”. Esto quiere decir que internarse por ella pasadas las 12 es de exclusiva responsabilidad del interesado. Generalmente no pasa nada. Pero de cuando en cuando suele verse a altas horas un espectáculo lamentable: un ciudadano desnudo que con una mano se cubre las partes pudendas y con la otra trata de hacer parar a los  taxis que pasan de largo.Otra cosa digna de mención son los pasajes. Son tristes y, por algún motivo, atractivos, a pesar de que uno sabe que no va a encontrar en ellos nada demasiado notable. Hay algunos estrictamente ocupados por imprentas mínimas. Se especializan en tarjetas de visita y en esos calendarios de bolsillo con piluchas, tan apreciados por los colegiales. A mediodía estos sitios se impregnan de un olor rancio a comida que baja por las sombrías escaleras interiores.Fea de día, atiborrada de baratijas y en constante ajetreo, San Diego lleva varios siglos de historia. Su nombre actual lo debe a una iglesia que ya no existe, pero en un momento se llamó Callejón de las Carretas y en otro -quién sabe por qué- Camino de las Ciudades  de Arriba.Su vida nocturna, en tanto, es poca, pero intensa.Nostálgica calle en comento, pertenece a la comuna de Santiago, en la Región Metropolitana.

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