Las cifras son fuertes. En la región de Coquimbo hay casi 5.400 niñas y niños en en el sistema del Sename. Son 435 los que se encuentran cumpliendo alguna sanción en el marco de la ley penal adolescente, mientras que 4.962, la gran mayoría, está en programas de protección de derechos, porque les han sido vulnerados.Una de las principales carencias que se han constatado respecto de niños, niñas y adolescentes bajo tuición del Sename es en acceso a atención y tratamientos de salud, incluyendo la salud mental. De acuerdo a estudios serios, casi el 70% de quienes se encuentran allí por vulneración de derechos presenta al menos un problema de salud mental, riesgo de suicidio, dependencia de drogas, trastornos de conducta disocial y negativista desafiante, los principales.Y fue a partir de una sesión especial de la Cámara de Diputados, en la que analizamos las cifras de intento de suicidio en niños y jóvenes, que logramos convencer al Ministerio de llevar a cabo un programa orientado a la salud integral de niños, niñas y adolescentes con vulneración de derechos o sujetos a la Ley de responsabilidad penal adolescente.Este programa considera estrategias diferenciadas para quienes pueden acceder regularmente a los centros de salud y también para aquellos que se encuentran en centros privativos de libertad, custodiados por Gendarmería, que ven limitado su acceso a atenciones y tratamientos por diversos factores, incluyendo la discriminación. Para ellos se instalará un equipo con profesionales de Salud, Senda y Sename, quienes desde el Servicio de Salud realizarán seguimiento de los casos, asesoría, capacitación, construirán y potenciarán protocolos, derivación de casos y resolverán nudos críticos. Además, pondrán a disposición de los equipos otras instancias comunales de derivación, como clubes deportivos, centros de jóvenes y otros.En buena hora se está debatiendo respecto de las condiciones en que viven quienes se encuentran bajo la tuición del Sename. Por lo pronto logramos que el Ministerio de Salud implemente este programa de manera piloto en nuestra región y esperamos que en la discusión de la Ley de Presupuesto nadie se reste de seguir preocupado por estos niños, niñas y jóvenes.