un humorista chileno, padre ventrílocuo, lega ingenio para recordar partida en la vereda andina. Cuando desde la animación en barra deportiva al canto y el humor sòlo hubo ingenio, labor y tenacidad. Donde la rutina sin censura finaliza con mesura y respeto. Somos  los tatines…  Héctor Raúl “Tato” Cifuentes Lira (Santiago, Chile 14 Octubre 1925 – Buenos Aires, Argentina 30 Julio 2017) culmina su rutina después de una experiencia sostenida desde su juventud animando la barra de Universidad de Chile en Santiago y, luego, compartiendo creaciones  artísticas con gente animosa de Argentina , Uruguay y  gran parte de su país.  Los personajes - a veces - suelen apropiarse  del alma de su creador. Algo queda, opinan los estudiosos. Ya lo sospechaba don Miguel de Unamuno en la nivola. Por otra parte, lo utilitario también guarda algo del gestor: un ejemplo es el congelador. Para Cifuentes, la dualidad del alma reside en sus dos creaciones: Tatín y Matatín.   “Tatín” es el niño un poco  triste que no oculta su capacidad de asombro. Así, con todo respeto, va formulando sus apreciaciones (Las generaciones de los años 70 - s. XX- se sorprendieron con la llegada de un pariente del recordado Pin Pon); “Matatìn”, en cambio, (Aunque tiene cinco años y viste como adulto) no le vienen con cuentos. Por algo es un muñeco  parlante, aunque escucha la voz del amo: desobedece y aporta chilenismos. Hay testimonios en La Red y YouTube, además de otros medios.Pero, habíamos quedado  en el humor sin cesura. Tato, de trayectoria reconocida y más de algún premio (Martín Fierro 1962 en Argentina) junto a su muñeco observador y perspicaz, según  video filmado en Chile cuando el maestro llegaba a los 87 años de edad.Finalmente, mientras los pequeños aún recuerdan El Día del Niño cabe mencionar a  : Monicaco, Mafalda, Chavo del 8 y otros. En algún rincón del alma se queda el muñeco de Tato aguardando alguna respuesta.  

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