La Presidenta Michelle Bachelet realizó un viaje a Suecia y Reino Unido, reuniéndose con autoridades políticas y personas del mundo empresarial. En la ocasión abordó numerosos temas, incentivó a invertir en Chile y explicó el sentido de las reformas promovidas por su administración.

Este tipo de viajes suele no ser comprendido en Chile. Incluso muchas veces se festina a las autoridades o se hacen críticas políticas que enfatizan, como en este caso, que un gobernante viaja cuando hay problemas pendientes en el país (Chiloé). Es necesario comprender que actualmente este tipo de visitas de líderes son consideradas como parte fundamental de las relaciones entre los pueblos y gobiernos en un mundo abierto e interdependiente.
No es una fórmula nueva en Chile. Gabriel González Videla hizo una importante visita a Estados Unidos en 1950, donde fue recibido en forma multitudinaria, lo calificaron como un “campeón de la democracia”, en el contexto de la Guerra Fría. Carlos Ibáñez del Campo visitó la Argentina de Juan Domingo Perón, con quien mantuvo especial cercanía. Luego Jorge Alessandri también tuvo incursiones internacionales, que lo llevaron incluso al Estados Unidos de Kennedy.
Los vínculos internacionales se ampliaron con Eduardo Frei Montalva y Salvador Allende. El primero estuvo en Europa y Estados Unidos, mientras que el segundo visitó Cuba y otros países de los socialismos reales, buscando apoyo en medio de una difícil situación interna. El general Pinochet tuvo menos presencia internacional, aunque es recordada su visita al funeral de Francisco Franco en España en 1975.
Con el regreso a la democracia se amplió también la reinserción internacional de Chile. Con sus estilos personales, todos los gobernantes de la Concertación -Patricio Aylwin, Eduardo Frei R-T, Ricardo Lagos y la propia Bachelet- procuraron tener presencia en diversos foros y países, destacando las cumbres iberoamericanas y otras instancias. Sebastián Piñera obró en el mismo sentido, consolidando una tradición valiosa para Chile, que debe ser explicada mejor a la ciudadanía.
Hay muchos otros viajes que se podrían mencionar; el tema de fondo es que las relaciones internacionales promueven la integración económica y política y una paz duradera. Por estos días oímos que Chile tiene una economía sólida y una institucionalidad respetable, algo que incluso suena a novedad y reivindica varias décadas de trabajo.