Una aladura atractiva, picadora rasante, sugiere cautela para montañeros temerarios en la región de los valles, Cuando el agua de los arroyuelos, manantiales y vertientes naturales escasea tras las llanuras y matorrales. Donde la ironía ancestral tiene la conseja apropiada para cada lesión de insectadura conocida o por conocer. Pá qué te picai...  La  acinturada y esbelta, para sus iguales, aparece en el momento en que el estío veraniego luce tan atemperado como una cocina solar en Villaseca. Atrae, misteriosamente. Hum. A vista de pájaro se advierte la finura de sus extremidades que para cualquier curioso corto de vista...parecen iguales. La imagen ampliada  y llevada a la competitividad de género terminaría como una atracción fatal irresistible. La Vinchuca (Amante natural que termina por adueñarse de los corazones) merodea en hacinamientos y llanos de sequía. Ellas - tal como los seres vivos bajo el sol- buscan la humedad y la sombra. La cerrería andina y arroyuelos son sus refugios. Las picaduras del insecto no siempre son divulgadas, según los propios afectados. Sin embargo, otras sí,  especialmente: la araña. En Chile, el “enamoramiento”  no es otra cosa que ser picado de la araña. Hay casos y dichos: - ¡Mucho lo siento! (Aquí no gasto más de quinientos). Solemos recordar a Plácido Adones en su viaje a La Serena: “Tenía 800 pesos / de mis paltitas que coseché / con una mujer amada / en una noche me los tomé (...) No tengo para pasajes / para Diaguitas a pie me iré; / tendré que recoger “puchos” de lo contrario no fumaré”. Pero, habíamos quedado con la acinturada bajo una madurez tan negra como la noche. Se trata de la Vinchuca que desde tiempos precolombinos ha dejado notas o crónicas con el mal o Enfermedad de Chagas. Así desde México a Sudamérica hay que ponerse en resguardo. Sin embargo, la comunidad se ilustra - museos entomológicos y otros- que no hay mucho que temer. ¡Vale! 

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