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Efe
La Corte de Apelaciones aceptó la petición de la defensa, por lo que el acusado, Patricio Maturana, quedó con "arresto domiciliario total" mientras se lleva a cabo la investigación.

La Justicia chilena revocó este sábado la prisión preventiva que había decretado hace una semana para el expolicía acusado de haber disparado un bote de gas que causó la ceguera total de una mujer en el marco de las protestas sociales que comenzaron en octubre de 2019.

La Corte de Apelación aceptó la apelación de la defensa sobre las medidas cautelares que deben aplicarse al acusado mientras se lleva a cabo la investigación y en vez de prisión preventiva ordenó el "arresto domiciliario total" del imputado por el "delito de lesiones graves gravísimas".

El acusado, Patricio Maturana, fue detenido en la madrugada del pasado 28 de agosto como presunto autor de las graves lesiones que causaron la ceguera de Fabiola Campillai el 26 de noviembre de 2019 en Santiago de Chile, cuando la mujer recibió en el rostro el impacto de una bomba de gas lacrimógeno mientras esperaba el autobús.

Esa misma jornada, el juez de garantía a cargo, Claudio Ortega, afirmó que existían pruebas para estimar la participación Maturana en los hechos y decretó su prisión preventiva, considerando que supone "un peligro para la seguridad de la víctima y la sociedad" y dando por buenas las tesis de la Fiscalía, que apuntó a una "intencionalidad" y a un "abuso de su calidad de autoridad" en el momento de los hechos.

Sin embargo, y la Corte de Apelaciones estimó este sábado que "otras medidas cautelares son suficientes para asegurar los fines de la investigación" y dejó a Maturana en arresto domiciliario.

Maturana fue desvinculado el pasado 14 de agosto del cuerpo de Carabineros, donde ocupaba el cargo de capitán, junto a otro oficial tras una investigación interna que estableció que ninguno de los dos realizaron indagaciones para verificar el estado de salud y prestar auxilio a la víctima y omitieron el procedimiento legal correspondiente.

La investigación del Ministerio Público fue más allá y acusó a Maturana de ser "el autor de apremios ilegítimos con resultado de lesiones graves gravísimas".

El caso de Campillai, junto al del estudiante Gustavo Gatica, quien también quedó ciego tras ser herido durante las protestas, dio la vuelta al mundo y provocó duras críticas entre diversos organismos internacionales entre ellos la ONU y la propia Amnistía Internacional, que denunciaron el elevado número de mutilados oculares en las marchas.

El estallido social comenzó el pasado 18 de octubre de 2019 como una denuncia de las desigualdades del país y aunque que se pausó con la llegada del coronavirus el pasado mes de marzo, los dos últimos viernes ha vuelto a reunir a centenares de personas en la céntrica Plaza Italia de Santiago de Chile, epicentro de las protestas.

 

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