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El Día
Se trata de la tercera provincia que más produce marihuana en Chile y el tráfico se ha convertido prácticamente en una industria que mueve miles de millones de pesos al año y en la que muchos habitantes ven una opción de trabajo. En ese contexto, los jóvenes constituyen el principal grupo de riesgo frente al consumo de cannabis que se ha normalizado y la avanzada de la letal pasta base de cocaína.

Cuando llegamos a Los Vilos, se podía sentir en el ambiente que no se trataba de un día cualquiera. Eran las 10 de la mañana y en dos horas más, al mediodía, se llevaría a cabo la audiencia de los siete imputados por tráfico de drogas en Canela.

La formalización tenía una particularidad, uno de los que se sentaría en el banquillo era un exsuboficial de Carabineros, nada más y nada menos que el jefe del retén de la comuna canelina, Alejandro Bustamante, a quien se le imputaron dos delitos por los cuales quedó en prisión preventiva junto a otros dos sujetos: tráfico de drogas y asociación ilícita.

Una realidad preocupante

El hecho llamó la atención a nivel regional y también nacional, fundamentalmente porque un alto mando de Carabineros estaba involucrado y porque no se descartó la participación de otros funcionarios uniformados. Pero, ¿cómo afecta esta situación a la comunidad en general y fundamentalmente a la juventud? Aquello es lo que intentamos responder con la misma gente del Choapa.

Es día martes y la Plaza de Armas de Los Vilos está prácticamente vacía. Un señor sentado en una de las bancas y una mujer que pasa junto a sus dos nietos son los únicos actores del que parece ser un calmado escenario. Nos acercamos a ella, la señora Josefa Canales, quien es la primera en darnos luces de lo que se vive a diario en la comuna y de la sensación de inseguridad existente que se ve acrecentada por el factor drogas.

Allí, tal como en otras comunas de la provincia, el tráfico no es como en las grandes ciudades de la región, donde, en algunos sectores se ha normalizado. En Los Vilos, todavía intenta ocultarse, pero como un secreto a voces y así lo detalló Josefa a quien no le sorprende que en más de una oportunidad incluso, funcionarios policiales se vean involucrados en la comercialización fundamentalmente de marihuana. “No es la primera vez que sucede algo así y no es de extrañar. Todo el mundo sabe que la zona es donde más se cultiva la marihuana. Sacan toneladas de plantas y hay mucha plata de por medio. Y cuando hay tanta plata, tienen que repartírsela”, sostuvo, sin mostrar asombro por lo que está sucediendo. Lo que sí mostró es preocupación. “Yo tengo hijos y tengo nietos, y se ve tan fácil el acceso a esta cosa, que igual da miedo que ellos algún día se vean atrapados”, manifiestó, con algo de desgano.

Un liceo en alerta

En el Liceo Nicolás Federico Lohse, único que existe en la comuna que brinda educación a jóvenes de primero a cuarto medio, las alarmas están encendidas. Saben que la droga está cerca, ya no solo físicamente por las grandes plantaciones, sino porque desde hace algunos años el tráfico y microtráfico han penetrado en la comuna y son ellos, los adolescentes, los más vulnerables a caer en este flagelo.

Fue en junio del 2016 cuando tuvieron el peor llamado de alerta. Un alumno de 14 años dio muerte a otro de 16, Simón Vega Céspedes, lo que dio cuenta de que la situación de violencia asociada al consumo de drogas estaba llegando a niveles que había que frenar. Desde ese fatal episodio el establecimiento se ha reestructurado. No ha existido un hecho de tal magnitud pero saben que teniendo la amenaza tan cerca, no pueden descuidarse. El actual director del liceo, José Miguel Cutiño, enfatizó en que ahora existen protocolos que antes no había, o no se respetaban y, de la misma forma “hay más conciencia en los jóvenes del problema”. Sin embargo, dijo, “en nada ayuda ver a carabineros que son la autoridad, no sólo avalando, sino que participando en temas de narcotráfico”.

Sabe que el asunto es delicado, sobre todo cuando a la salida del recinto hay vendedores. Ahí, precisa el director, queda en la responsabilidad del alumno tomar la decisión correcta. “Nosotros les entregamos las herramientas. Ellos saben lo que es bueno y lo que es malo, y cuáles pueden ser las consecuencias para su vida, pero fuera del liceo no podemos hacer nada. Solo nos queda hacer el trabajo preventivo con ellos y con los padres, como lo estamos realizando fuertemente desde hace tiempo”, indicó Cutiño.

Juventud en peligro, pero consciente

Antes de entrar al liceo, la plaza estaba prácticamente vacía, sólo Josefa y el otro señor. Pero cuando salimos había más vida. Eran ellos, precisamente los alumnos del establecimiento quienes con las clases de educación física y el sonido de la banda escolar cambiaron la cara al lugar, el que, claro, a cierta hora del día, fundamentalmente cuando los estudiantes se retiran, también ve merodear a microtraficantes.

Aquello nos lo cuentan los propios alumnos de cuarto año medio que se encontraban trotando a esa hora de la mañana. Constanza Aracena es una joven de 17 años y como cualquier persona de su edad sale a divertirse con sus amigos frecuentemente. Bajo esa lógica, ha sido testigo del consumo de marihuana y cómo se ha masificado y normalizado. “Hoy en día creo que nadie se espanta por ver a alguien fumando, porque se piensa que no es tan dañino, además que muchos lo hacen por moda”, dijo Constanza. En la misma línea, Claudio Tapia, su compañero de curso, precisó que no solamente se da de manera común en las fiestas, sino que en el mismo liceo y en sus alrededores. Claro, a la salida se puede ver tanto a vendedores como también a consumidores. “He visto a amigos que son de acá del mismo liceo comprando, uno no les puede decir nada porque ellos son libres de decidir, y además que es muy fácil conseguir. A mí me han ofrecido, siempre me ofrecen y a veces hasta la regalan”, contó el joven, develando lo expuestos que se encuentran.

Diego Carez, otro estudiante, relató que el tema no es nuevo y que “ahora porque hay un carabinero involucrado suena más, pero acá se sabe que es de siempre”, aseguró, manifestando que el consumo se va incrementando y que ya no sólo es marihuana, sino que están ingresando potentemente las drogas duras, principalmente la pasta base. “Creo que como la zona es productora de marihuana se habla mucho de eso y pareciera que no existen las otras drogas, pero también están y hay muchos estudiantes que han caído. Yo he visto a mucha gente consumiendo pasta base en el sector donde yo vivo, a jóvenes que son de mi misma edad o menores”, relató.

La profesora Ivette Ibáñez, docente de educación Física del recinto está consciente de que el problema del consumo está latente, no sólo en los jóvenes de Los Vilos y Choapa en general, sino que en todo Chile. Ella misma ha visto consumir a sus alumnos y explicó que en esos casos es fundamental la comunicación con los padres. “Cuando uno detecta este tipo de situaciones, hay que ver el porqué de la situación, ya que muchas veces viene de problemas familiares, que el joven no tiene una red de apoyo en su hogar, por eso aquí en el colegio lo tratamos de esa forma”, especificó. En tanto, el profesor de gastronomía Patricio Rozas, relató que la droga ya penetró en el liceo, de hecho, expresó que “el año pasado se encontró a alumnos con droga al interior del establecimiento. En ese caso, el procedimiento es claro, y se debe informar a la policía, pero también llevar el tema al hogar, a la familia”, sostuvo.

La calle del peligro

Uno de los alumnos lo comentó. Pese a que por cantidad, y por la facilidad del acceso, el consumo de marihuana es mayor, la pasta base se ha tomado algunos sectores de la comuna. Uno de ellos es calle Río de Illapel, en el denominado sector alto.

Cuando llegamos, nos dimos cuenta de inmediato que nuestra presencia no era bienvenida. Dos sujetos a bordo de un automóvil detenido, pero con el motor encendido son el indicio de que algo pasa, mientras desde un pasaje cercano recaen algunos insultos. Igualmente nos acercamos, pero son los propios individuos a bordo del móvil quienes nos alertan. “Caminen de acá mejor”, susurra uno de ellos, con una leve sonrisa, la que se vuelve carcajada cuando le contamos que estamos haciendo un reportaje sobre el consumo de droga. “Llegaron al lugar correcto”, agrega el hombre, “así que por lo mismo, váyanse luego. Aquí no es como allá abajo, acá es brígido. El tema es la pasta base. Andan todos duros”, asegura, y no tenemos duda de que es hora de irnos cuando comienzan a salir más sujetos amenazantes a nuestro encuentro.

Autoridad busca soluciones

Según cifras del Gobierno, la provincia de Choapa es la tercera en el país con mayor producción de cannabis, por lo mismo, no extraña que el consumo sea tan alto, con todos los delitos asociados que esto conlleva. El gobernador, Juan Pablo Gálvez, manifestó que en este sentido, el principal problema que están teniendo es la violencia que se genera debido a las “quitadas” de droga o “mexicanas”, las que irían en aumento. “Como hay tanto narcotraficante, se pasan el dato entre ellos mismos donde están las drogas, y se quitan las drogas entre las bandas. Todo esto de manera muy violenta, con maniatados y personas lesionadas”,  precisó Gálvez.

Y también puso el acento en la normalización del consumo, no solo en los jóvenes, sino que en mucha gente que ve una opción laboral en esta “verdadera industria” de la droga en la provincia. “El cultivo desde luego que requiere a personas que se dediquen a él, y ahí entra todo lo que tiene que ver con los cuidadores y después la gente de campo que ayuda a distribuir y acopiar. Hay jóvenes a los que se les paga 1 millón y medio de pesos por vigilar los cultivos, y gente del campo que es utilizada también, pagándoles dinero”, precisó Juan Pablo Gálvez, sin dejar de lado que, “obviamente que la venta también es una alternativa para algunas personas que son contactadas por los traficantes”, esgrimió.

Respecto al consumo de pasta base, la autoridad admite que ha penetrado en la provincia, pero su consumo todavía no está normalizado ya que no es una zona productora, como sí lo es de la cannabis.

Canela, y una luz de esperanza

Cuando llegamos a Canela, el ambiente estaba enrarecido. Ese mismo día se había formalizado al jefe del retén de la comuna, el exsuboficial Alejandro Bustamante, por tráfico de drogas y asociación ilícita y fue precisamente a ese lugar al que primero fuimos.

La tensión era evidente. Los uniformados que se encontraban al interior del recinto policial indicaron de inmediato que no podían hacer declaraciones, pero lo hicieron de buena forma. Precisaron que para ellos la situación era muy compleja ya que estaban igualmente sorprendidos pues nunca imaginaron lo que estaba pasando. De todas formas, manifestaron no conocer demasiado a Bustamante ya que ellos habían llegado hace poco.

20:00 horas y ya fuera del retén, Canela parece un pueblo fantasma. Uno que otro negocio alumbra la ciudad y algún señor se fuma un cigarro afuera de su casa. Pero todo cambia cuando estamos cerca de la plaza de la ciudad, pese a que no hay nadie, al frente, en el gimnasio techado de se oye gente corriendo y pelotas dando bote contra el suelo.

Pensamos que era un colegio en específico, o algún club deportivo, pero no. Era Katherine Cortés, una ciudadana común y corriente, que, a sabiendas de las pocas actividades recreativas que tienen los niños de Canela, hace algún tiempo y en coordinación con el municipio comenzó a realizar clases de basquetbol a niños de todas las edades y sectores. Todos los días, una treintena de adolescentes concurre hasta el recinto deportivo, simplemente para divertirse ya que no existe un afán competitivo.

Katherine, es consciente de la realidad en la que están inmersos los menores y el riesgo que corren al estar en una provincia productora de drogas. Sobre todo ahora, con el precedente negativo de que, una vez más, un funcionario policial se encuentre involucrado, por ello pretende colaborar al menos “con un granito de arena” para que se interesen más en el deporte que en actos recreativos que no los benefician.

Pese a que al principio fueron pocos los interesados. Tras algunas semanas, ya tenía muchos “pupilos” de variadas edades. “Costó motivarlos, porque a esta edad siempre es complicado que se interesen en cosas, pero ahora tú vez, todos vienen acá a divertirse sanamente”, expresó, “la profe” como la llaman los pequeños afectuosamente. La pelota sigue botando.

Ediles quieren soluciones concretas

Omar Cubillos, subjefe de la Brigada Antinarcóticos de la PDI de los Vilos, explicó que la zona de Choapa es propicia para el cultivo de cannabis, fundamentalmente por sus características geográficas y, sobre todo, climáticas. En esa línea, costaría mucho erradicar de frentón las plantaciones. Sin embargo, los esfuerzos se realizan, pese a que a los números todavía son preocupantes. Solo en lo que va del año, la policía ha logrado incautar 40 mil plantaciones, equivalentes a más de 20 millones de dosis y 20 mil ciento treinta y nueve millones de pesos en ganancias, lo que lo hace un negocio muy lucrativo. Aquello lo tiene claro el alcalde de Los Vilos, Manuel Marcarián. “La situación es muy compleja, por los índices de tráfico y porque tenemos una muy baja dotación policial. Eso es algo que todavía no podemos solucionar”, aseveró el edil.

Por lo pronto, como municipio, señaló, la única herramienta que tienen es comprometer a los padres de los jóvenes, para que estén atentos a cualquier señal. “Para nosotros, por ejemplo es imposible realizar algún tipo de revisión de las mochilas de los alumnos, sin la autorización de los apoderados y eso también conlleva a que ellos estén llevando sustancias ilícitas a los establecimientos. Eso no podemos desconocerlo, por lo mismo, creemos que la educación parte por casa”, aseguró.

En tanto, el alcalde de Canela, Bernardo Leyton, es categórico. “Estamos rodeados de drogas y así es muy difícil combatirla”, aseveró y agregó que el tema es permanentemente tratado en los concejos municipales, sobre todo ahora, después de lo acontecido con el suboficial de Carabineros y casos similares anteriores.

La conclusión a la que han llegado tiene que ver con generar espacios donde los jóvenes puedan llegar, antes que las drogas lleguen a ellos. “Para nosotros, los parques al aire libre donde pueda acudir la familia o los niños a desarrollar actividades deportivas, son fundamentales. Por eso que también valoramos lo que hacen Katherine Cortés con el basquetbol, porque es una iniciativa que nace de ella y que va precisamente en la misma línea en la que este alcalde quiere ir”, sostuvo Leyton.

En definitiva, el edil coincide con todos, en que el trabajo social es lo esencial para no perder la batalla contra las drogas. En el Choapa saben que el tráfico y el microtráfico no serán erradicados ya que existe prácticamente una industria que mueve miles de millones de pesos al año. Pero si algo pueden hacer es concientizar a los jóvenes respecto de los riesgos, aunque, eso sí, acciones como la del exsuboficial formalizado aquel día en el que recorrimos la provincia, no ayudan demasiado. 

Senda precisa que se está trabajando

La directora regional de Senda, Fernanda Alvarado, enfatizó en que la entidad, con sus labores preventivas, está presente  en el Choapa: en las comunas de los Vilos, Salamanca, Illapel y Canela, a través de convenios de colaboración con los municipios. “En Canela, por ejemplo, a través del Fondo Nacional de Desarrollo Regional, estamos con la estrategia de prevención en las escuelas”, indicó.  Agregó que en estas comunas se trabaja con barrios focalizados, donde se despliegan estrategias con jóvenes y dirigentes de las distintas organizaciones. 

En relación a los programas ambulatorios, están ubicados en Los Vilos con cobertura provincial: uno para adultos, uno para adolescentes con infracción de ley y otro para jóvenes sin infracción de ley. “Hay que señalar que el sistema residencial responde a una necesidad regional y no provincial ni comunal. Si alguien de la provincia necesita este dispositivo, se evalúa en el programa ambulatorio y se deriva al residencial”, agregó.

Asimismo, enfatizó en que “al ser una zona  productora, los esfuerzos siempre deben multiplicarse con todos los actores. Hay que señalar que este fenómeno es multifactorial, en que la reducción de la oferta es fundamental para que la población no acceda a las sustancias.

 

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