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El Día
La historia de Luis Orellana Huina (35) salió a luz en agosto del 2007, cuando en un lapso de tres días, junto a otro sujeto, violaron a tres mujeres y asaltaron violentamente a sus parejas en La Serena, siendo conocidos como los “Violadores del Parque”. Ambos individuos habían llegado a la zona desde Santiago a un centro evangélico para, supuestamente, rehabilitarse del alcohol y las drogas, lo que claramente no hicieron. Finalmente, Orellana encontró la muerte el pasado domingo durante una riña en la cárcel de Huachalalume donde cumplía cadena perpetua.

Un nuevo hecho de sangre tuvo lugar el día domingo en la cárcel de Huachalalume, en La Serena. Cuando eran aproximadamente las 12:00 horas, y la mayoría del personal de Gendarmería se retiraba hacia el casino para almorzar, los reos del módulo 43 de alta peligrosidad del recinto, se enfrascaron en una riña que terminó con la muerte de uno de ellos. Se trató de Luis Orellana Huina, de 35 años. 

La dinámica de los hechos

Desde la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones, precisaron que están trabajando para esclarecer la dinámica de lo ocurrido. Por lo pronto, indicaron que el interno habría sido herido con un arma corto punzante en la región torácica de su cuerpo, siendo trasladado al servicio de Urgencia del Hospital San Juan de Dios de La Serena, donde finalmente perdió la  vida debido a la gravedad de la lesión. 

Pero más allá de lo oficial, según antecedentes entregados por fuentes al interior del penal, los hechos se veían venir desde hace varios meses. Según aseguran, desde fines de octubre, con la llegada de nuevos internos al módulo, había una “guerra desatada” entre dos bandas las que generaban escaramuzas prácticamente a diario, y algunas pasaban a mayores, como la del domingo. 

Lamentablemente, los líderes de cada uno de los bandos, fueron concitando la adhesión de los alrededor de 80 internos que conviven en “el 43”, y a esas alturas aquel sector de la cárcel se encontraba totalmente polarizado. 

¿Las causas de esta supuesta “guerra” entre delincuentes? Según fuentes al interior, todo tenía que ver con temas “fundamentalmente de drogas”. Y, aparentemente, el origen de las peleas la mayoría de las veces tenían lugar afuera, “entre ‘quitadas’, dineros que se perdían, y todo los ilícitos en los que los reos siguen involucrados estando presos”. 

El "Pura sed"

Uno de los reos que habían tomado partido en un módulo con una evidente división interna entre los reclusos, era precisamente la víctima, Luis Orellana Huina, más conocido en la cárcel como “El Pura Sed”, por una evidente dependencia alcohólica. 

El sujeto, quien llevaba 13 años en prisión, cumpliendo una cadena perpetua, últimamente había protagonizado varias acciones de carácter agresivo. “Lo que pasa es que en tanto tiempo había pasado por diferentes etapas. Hubo momentos en los que tuvo  buena conducta, y otros en los estaba más violento, como en el último tiempo en que registraba, de hecho, varias situaciones, por lo que se vivía en este módulo”, indica el dirigente de la Anfup, (Asociación Nacional de Funcionarios Penitenciarios de la Región de Coquimbo), Jokan Garrido. 

El dirigente, aprovechó la oportunidad para alertar sobre las situaciones de violencia que se estaban viviendo, las que, en el último caso, terminaron con la muerte de un interno. Resulta que en el 2019, se registraron 2 reos fallecidos al interior del penal, en un total de 127 riñas que pasaron a mayores.

“Lo de ahora es un ejemplo más de que estamos sobrepasados en cuanto a personal. En los módulos de alta peligrosidad tenemos un gendarme para 80 personas, y con eso no podemos. Además, el año pasado sólo llegaron 25 funcionarios, y nosotros habíamos puesto un piso de al menos 50, porque con los nuevos solamente alcanzó para cubrir a los que se fueron, que eran alrededor de 30. Es decir, quedamos igual”, expresa Garrido. 

Un preso con historia

Pero volvamos a Orellana Huina, la víctima. El sujeto no era un reo cualquiera, y se encontraba cumpliendo presidio perpetuo por los delitos de violación, robo con violación, robo con intimidación, abuso sexual y receptación. 

Tal como lo señalaron el día lunes desde la dirección regional de Gendarmería, era oriundo de Santiago, sin embargo, sus crímenes los cometió en la zona, particularmente en la capital regional, en La Serena. 

Fue en agosto del 2007 cuando el caso de dos criminales ponía en jaque a las policías locales. Se les conoció como los “Violadores del Parque” y en su época sembraron el pánico en el centro de La Serena, violando y abusando sexualmente de tres mujeres y asaltando con suma violencia a las parejas de éstas. Cabe señalar que en todos los casos el acto sexual no consentido lo realizaban a vista y paciencia de los pololos de las víctimas. 

Salieron a la luz el 17 de agosto cuando abordaron a dos jóvenes, un hombre y una mujer, ambos de 17 y 19 años respectivamente. Las víctimas venían de una actividad que se había desarrollado en la Plaza de Armas de La Serena, y se detuvieron en el Parque Pedro de Valdivia. Allí, Luis Orellana Huina, quien por entonces tenía 23 años, junto a su compañero criminal José Figueroa Zúñiga de 33, se acercaron a los jóvenes, intimidándolos y posteriormente perpetrando el ataque.

Así lo consigna la edición de Diario El Día del 18 de agosto del 2007. “Uno de los sujetos estaba premunido de un cuchillo y el otro de un desatornillador, con lo cuales intimidaron a los jóvenes para robarles las especies de valor que portaban (…) Luego, uno de los dos antisociales redujo al varón mientras el otro procedió a violar a su polola ante sus ojos. Acto seguido, el segundo individuo también la habría violentado sexualmente”. 

Policías en alerta

De inmediato las autoridades se pusieron en alerta y las policías activaron sus protocolos para intentar dar con el paraderos de estos dos sujetos. La PDI informaba que se trataba de dos hombres de alrededor de 1.70 de estatura, y el capitán de la primera comisaría de esos años, Vicente Urrutia, aseguraba que “como carabineros estamos haciendo todas las diligencias para la pronta captura de los antisociales”.

Lo cierto, es que en ese momento, pese a que estaban cerca de dar con ellos, no podrían impedir que en lo sucesivo, siguieran actuando ante la impotencia tanto de la Policía civil como de los uniformados. 

La captura y fallida rehabilitación

Finalmente los individuos fueron capturados, el día 20 de agosto, y al día siguiente los medios daban cuenta de que habían cometido dos ilícitos más en sólo tres días todos en el centro de la ciudad y con el mismo modus operandi. 

Por su primer crimen en las cercanías del Parque Pedro de Valdivia fueron bautizados por la prensa de la época “los violadores del parque”. Además, el día de la captura se entregaban detalles acerca de los individuos, quienes provenían desde la Región Metropolitana. 

Ambos, tanto el recientemente fallecido Luis Orellana Huina, alias “el pura sed”, como su compañero de fechorías, Jorge Figueroa Zúñiga, supuestamente se estaban rehabilitando de su adicción a las drogas, en un centro evangélico en Las Compañías, algo que claramente no les resultó. De hecho, fue aquí, en la capital regional donde cometieron sus más horribles crímenes mientras aún asistían a este centro cristiano. 

Al momento de ser detenidos por la Brigada de Delitos Sexuales de La Serena, los individuos se encontraban bebidos y drogados, y según indicó el jefe de la unidad de esos años, Ramón Avilés, presuntamente habrían estado en ese misma condición al momento de cometer los delitos.

“Encontramos la misma botella de ron en dos sitios del suceso, lo que da cuenta de que actuaron bajo los efectos del alcohol y las drogas”, dijo Avilés en su oportunidad. 

En ese momento, los dos contaban con antecedentes penales. Jorge Figueroa ya era un avezado criminal que tenía un amplio prontuario en Cerro Navia en la Región Metropolitana, la que incluía varios robos con violencia. En tanto, Orellana Huina, recién comenzaba su carrera delictual la que afortunadamente paró en seco, ya que tras quedar en prisión preventiva los sujetos fueron condenados a cadena perpetua, la que, al menos Luis Orellana Huina de 35 años cumplía en la cárcel de Huachalalume, en La Serena.

No alcanzó a pagar todos los años que dictaminó la justicia, ya que la muerte lo encontró primero durante la riña del día domingo, lo que lo convirtió en el primer reo fallecido del 2020 en el recinto penal más grande de la zona. 

 

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