• La imagen muestra cuando un grupo de personas fue detenido por Carabineros en Amdacollo, 1973.
  • "Muerto Extremista que se resistió a una patrulla" fue el titulo de la noticia en 1973.
Crédito fotografía: 
El Día
Pese a que su familia se mantuvo alejada de temas políticos, enfrentaron la muerte del padre a manos de Carabineros en dictadura. “Extremista abatido” fue el titular de esos días. Hoy, a 46 años, buscan esclarecer los hechos.

Daniel Guerrero aún recuerda la noche del 05 de octubre de 1973. Está grabado en su memoria como, en medio de una fiesta, funcionarios de Carabineros llegaron a la vivienda en la que estaban celebrando, para detener a más de una decena de personas en plena dictadura, asesinando a su padre, Pascual, con una metralleta.

“Fue horroroso, yo estaba con mi señora y lo vi cuando cayó al suelo”, comentó Daniel a El Día, a través de una llamada telefónica desde la comuna de Andacollo, donde ocurrieron los hechos, que datan desde cuando el golpe militar no cumplía un mes.

“Estábamos en una fiesta familiar, estábamos bebiendo, con acordeones y guitarras, porque estábamos alejados del pueblo, en la casa de la familia Portilla en el Curque Alto. Llegó Carabineros echando a todos, fueron 11 los detenidos. Le pegaron con la metralleta y yo me escondí. Había dos camas paralelas y me escondí en la última, al lado de la muralla. Desde ahí vi cuando entró el sargento Espinoza, cuando le partió la cara”, relató el hombre.

Daniel tenía 22 años, uno de los ocho hermanos de la familia Guerrero Blanco, que vive en el sector Casuto de la comuna minera. Admiten que ponerse en pie luego de este suceso no fue fácil.

Dos años antes habían perdido a su madre y ahora  a su padre, pero aún habia una familia que mantener y criar. Cuatro de sus hermanos eran menores en ese tiempo, uno de ellos tenia solo 5 años. “Uno de mis hermanos más grandes se hizo cargo de los más chicos. Tiempo después él murió también, fue torturado y después falleció”, dijo.

La noticia

“Muerto extremista que se resistió a una patrulla”, fue el titular con el que Diario El Día informó sobre el hecho, en su edición del 06 de octubre de 1973. La nota especificaba que tras ser sorprendidos en una reunión no autorizada, los ciudadanos agredieron a personal de carabineros y que Guerrero intentó huir, luego de que, sin éxito, intentara arrebatarle un arma a un policía.

“El extremista Pascual Guerrero Guerrero fue dado de baja en la madrugada de ayer por fuerzas uniformadas en Andacollo, cuando intentó escapar del control de una patrulla que había procedido a detener a un grupo de extremistas que realizaban una reunión clandestina. Se pone en conocimiento de la ciudadanía que  fuerzas de esta jefatura de plaza, dieron de baja a Pascual Guerrero Guerrero (…) El ciudadano mencionado portaba un cartucho de dinamita con 20 centímetros de guía y fulminante, colocado en condiciones de ser usado”, se indica.

8 hijos tenía Pascual Guerrero cuando fue asesinado. Su esposa había muerto dos años antes.

Además, Carabineros aseguró que “Pascual Guerrero es el segundo extremista que cae abatido en esta zona al intentar hacer frente a las fuerzas uniformadas. El primero, según informaciones oficiales, fue el ex Gobernador de Elqui, el mapuchista Jorge Vásquez Matamala, que fue muerto al resistir y desobedecer tres veces la intimidación que le hicieron las fuerzas del orden”.

“No nos gusta la política”

Hoy, a sus 68 años de edad, Daniel asegura que “nada de nada es cierto” en cuanto a la noticia que informó de la muerte de su padre. Sostiene que “no pertenecía a ningún partido político, nadie de mi familia en realidad, no nos gusta la política”.

Guerrero además sostuvo que “le pusieron explosivos en el bolsillo. Lo que tenía era plata, porque nos habíamos repartido la plata ese día, habíamos hecho unas moliendas (…) Lo hicieron para justificar que era extremista, para rematarlo, pero eso es mentira”, indicó.

Ahora buscan “esclarecer la verdad” y además de demandar al Estado de Chile, han acudido a los medios para que se cuente “la verdadera historia”, una de tantas que agrupaciones de Derechos Humanos se han esforzado por sacar a la luz, en busca de "justicia social", luego de que, además de enfrentar la muerte de un ser querido, han debido cargar con el peso de que a través de los medios de comunicación, la autoridad militar “tergiversó los hechos para justificar las muertes”, sostienen.

Una caso más

Ana Merino, presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos de la Región de Coquimbo, sostuvo que el caso de Pascual Guerrero es "uno más de tantos en que hay que reivindicar la memoria de estas víctimas. Es terrible vivir con ese dolor tan tremendo a 46 años y es momento de que se diga la verdad".

"Fue terriblemente doloroso para nosotros y fue tremendo, porque muchas madres y esposas creyeron lo que dijeron los medios de comunicación", agregó.

Merino valora que los medios se hagan cargo de contar la historia tras cuatro décadas. "Es una buena señal, en todos se debiese hacer una rectificación. Es un momento importante en la historia de Chile", sostuvo.

"Le pusieron explosivos en el bolsillo (…) Lo hicieron para justificar que era extremista, para rematarlo, pero eso es mentira”, Daniel Guerrero, hijo de Pascual Guerrero

En el mismo sentido destacó que la Justicia se esté pronunciando sobre los casos más emblemáticos de ejecutados y desaparecidos en dictadura, como la Operación Colombo.

"En chile los casos denunciados son 1198, pero hay muchos que no calificaron como victimas de dictadura, por lo tanto hay mucho por hacer. Tenemos 2 mil ejecutados por agentes del Estado", dijo.

Larga lucha

Ana Merino tenía 18 años de edad cuando su hermano Pedro fue asesinado en dictadura. Hoy, con 64 años, indica que "hemos envejecido en esta larga lucha, pero no perdemos la esperanza".

"Mi madre se encadenó con otros 62 familiares y la respuesta fue llevarla a la cárcel, que ha sido la respuesta al intentar saber el destino final de los detenidos desaparecidos" y el dolor, asegura, ha traspasado generaciones.

"A mis nietos se lo hemos tenido que contar y ellos también sufren. Han sufrido ya dos generciones y va a sufrir una tercera, porque el  Estado no se ha hecho cargo", indica, por lo que espera, los recientes fallos de la Corte Suprema y los casos que han salido a la luz, sean un precedente.

 

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