Crédito fotografía: 
Javiera Sánchez
La región de Coquimbo cuenta con una serie de riquezas y atractivos que muchas veces son desconocidos por sus propios habitantes. Escapar del estrés de la ciudad se hace necesario para renovar energías y esta región lo tiene todo. Descubre que en solo un fin de semana se pueden vivir unas verdaderas vacaciones saludables y llenarte de vitalidad.

Un turismo de bienestar, que potencie el mercado interno y proporcione experiencias de armonía con los demás y el medio ambiente, en base a la sustentabilidad, es la nueva tendencia del turismo a nivel mundial y Chile no se queda atrás.

Un concepto que poco a poco ha ido ganando terreno y que bien lo saben los empresarios y los operadores turísticos de la región.

“De acuerdo a mí experiencia, en los últimos años el turismo de intereses especiales se ha posicionado fuerte en toda la región, el tipo de turismo que busca el bienestar físico ha ido creciendo paulatinamente en los diversos valles de Coquimbo a áreas cómo el Molle, Cochiguaz en el Valle de Elqui. Se le han sumado hoteles boutique y spa en el Limarí, en el caso de río Hurtado y Quebrada Seca, por ejemplo. Además de diversos centros de sanación y meditación en el área del Choapa” explicó Marcelo Valenzuela,operador y guía turístico de Ingservtur.

Una región afortunada por sus diversos paisajes que permiten desarrollar este tipo de actividades, es por ello que el Servicio Nacional de Turismo ha desarrollado diversas estrategias que buscan difundir y potenciar los atractivos de la región que apuestan a ser una experiencia memorable.

“Todo apuntado a un tipo de cliente casa vez más exigente, que busca en estos lugares una experiencia distinta, las terapias de cuencos, sonoterapia, camas de cuarzo, meditación en pirámides, ya son frecuentes en varios lados de la región” agregó Valenzuela.

En un recorrido por distintos puntos de dos de las provincias de la región, Limarí y Choapa, visitamos a algunos prestadores turísticos que ofrecen estas experiencias y que están registrados y certificados por Sernatur.

Una invitación a vivir esta aventura, a conocer la región y darle una oportunidad a una nueva tendencia más amigable con el medioambiente, el turismo de bienestar en el Limarí.

Una alternativa ideal para el estrés y a pocas horas de la conurbación, ideal para una escapada de fin de semana, un paseo por el día o para tomarse unas vacaciones, la provincia de Limarí se convierte en una excelente alternativa a la hora de querer empaparse de tranquilidad, naturaleza y sobretodo de nuevas energías.

Un tour que uno arma a su gusto y medida para disfrutar con amigos, la pareja, una retirada en soledad o con toda la familia.

Para llegar desde La Serena o Coquimbo existen diversas opciones, la ruta D43 es una de ellas, desde allí se pueden tomar otros accesos para a visitar el Embalse Recoleta o el Monumento Natural Pichasca, por ejemplo.

Lo ideal es ir en vehículo para ir recorriendo y deteniéndose donde uno más guste, sino ir en bus también es alternativa, la idea es llegar y conocer las bondades de Limarí.

Quienes disfrutan de la historia pueden hacerlo con algún guía turístico, una opción donde se aprenderá más profundamente sobre sus características y encantos.

“Si visitas el Limarí con nuestra agencia encontrarás destinos a los cuales es difícil llegar sin una persona que sepa, por ejemplo la diversidad de flora y fauna del Parque Nacional Fray Jorge, los misterios arqueológicos del Valle del Encanto, la diversidad de frutas y verduras de la feria modelo. También podrás conocer el interior del valle en los cuales podemos visitar diversas pisqueras y viñedos además de disfrutar de la gastronomía típica del Limarí” explicó el guía turístico Marcelo Valenzuela de Ingservtur.

Otro de los caminos por donde se puede llegara Limarí es por la Ruta 5, específicamente en el km 396, allí se  ingresa por la ruta D-505 (Quebrada Seca) y a tan solo cuatro kilómetros está el Pueblo de Santa Cristina donde se encuentra una parada casi obligatoria, la Hacienda Santa Cristina.

Construida en 1938, esta casa patronal emplazada en 16 hectáreas,  fue renovada y transformada hace doce años por Paulina Gálvez. Hoy ofrece diversos servicios y uno de los principales es su exquisita gastronomía elaborada con productos de la zona y de proveedores locales, como cabrito, aceite de oliva, frescos mariscos, queso de cabra, entre otros.

La atención y el servicio son de primera calidad, su plato estrella es el “Cabrito Doña Inés”, el que se puede comer en su terraza acompañado de una copa de vino de la zona, para luego disfrutar de la piscina, ya que el clima es bastante caluroso, superando los 30° en la época estival.

Para quienes quieran disfrutar más tiempo en la Hacienda y así aprovechar sus extensos servicios, existe la opción de hospedarse. Allí mismo se puede cabalgar a caballo, darse un baño en las tinas calientes, gozar de un masaje relajante, ir al salón de juegos y en la noche observar los majestuosos cielos estrellados.

Continuando el recorrido por esa ruta se encuentra Cerrillos de Tamaya, una comunidad agrícola y minera que inspiró la construcción de uno de los primeros ferrocarriles de Sudamérica hasta el puerto de Tongoy.

En esa localidad existen varias viñas locales, un destino ideal para quienes gustan del vino, ya que la geografía y clima del lugar le otorgan atributos únicos.

El enólogo José Pablo Martin de Viña Tololo explicó que los suelos calcáreos, la alta radiación y el viento del lugar provocan que la uva adquiera un gusto particular que se traspasa a los vinos.

El que va a sufrir allí va a ser el conductor designado quien no podrá ser parte del maridaje que ofrecen al terminar el tour en la viña, donde se podrán degustar las diversas cepas de vino y los dos piscos que fabrican.

Con solo nueve meses en el mercado, los cinco socios de Viña Tololo buscan que la sustentabilidad, un servicio de excelencia y el trabajo con emprendedores locales sea el sello de su trabajo.

Están claros que para el éxito se requiere de un trabajo en conjunto con la comunidad, un concepto de asociatividad que los emprendedores del Limarí han ido interiorizando y que ha ayudado a la economía local, una responsabilidad social del empresario turístico que se suma a la calidez de la atención, un trato cercano que invitan a quedarse y seguir recorriendo el área.

Continuando por esa ruta se llega a la capital provincial, Ovalle. A 24 km al suroeste, en la comuna de Monte Patria, se ubica el embalse de riego más grande de Latinoamérica, La Paloma, el que otorga un paisaje maravilloso en todo su recorrido.

A medida que uno va adentrándose al Valle de Limarí se pueden apreciar los estragos de la sequía. Campos que antes se manchaban de verde, hoy no pueden ser cultivados por la falta de agua.

Es increíble como a tan pocas horas de las grandes ciudades de la región la vida es tan distinta. Las horas pasan más lento y las personas andan menos estresadas, lo que se contagia. En las carreteras las cabras son parte natural del paisaje y es habitual ver vehículos detenidos en plena ruta por el paso del ganado caprino.

Siguiendo con el itinerario, la idea es llegar lo más lejos posible de las grandes ciudades para apreciar la oscuridad del cielo, para ello es necesario continuar por la ruta D-55 hasta llegar a la comuna de Combarbalá.

Allí la temperatura en esta época del año es alta, cerca de las 20 horas aún se siente el calor, por lo que es ideal hospedarse en un lugar con piscina. Una opción es Hotel Barba Lá, que incluye desayuno y tienen una excelente ubicación.

Combarbalá se caracteriza por su artesanía y los petroglifos, es la comuna más alejada del Limarí, su geografía y pocos habitantes permiten apreciar la oscuridad del firmamento, ya que la contaminación lumínica es muy baja.

Es por ello que a solo minutos de la ciudad,  en el Cerro Peralito se emplaza el Observatorio Cruz del Sur.

Obtuvo su nombre por la forma en la que fue construido, cuatro cúpulas de observación orientadas tal como la Cruz del Sur. Este lugar es perfecto para practicar la astrofotografía y conocer sobre la luna, los astros y las constelaciones.

Es administrado por el municipio de la comuna y su principal objetivo es educativo, allí se encuentran guías astronómicos quienes realizan una expedición completa por las instalaciones, explicando cada una de las constelaciones observables en una experiencia de aproximadamente dos horas con telescopios de alta tecnología.

Al volver del observatorio sentirás el relajo y cansancio del día, pero uno distinto al que se vive en la ciudad después de un arduo día de trabajo, por lo que el consejo es volver a dormir y aprovechar el silencio para descansar, eso sí, intenta conseguir un ventilador porque las noches son calurosas.

 

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