Crédito fotografía: 
Bastián Salfate
En la segunda jornada de toque de queda, tercera de manifestaciones a nivel regional, se confirmó un segundo fallecido. Respecto a las protestas, durante el día y parte de la tarde se realizaron de manera pacífica, hasta que todo se salió de control pasadas las 18:00 horas y hasta el cierre de esta edición continuaban los desmanes.

Vivimos el cara y sello de la tercera jornada de manifestaciones a nivel regional. Fundamentalmente en la conurbación, miles de personas se congregaron masivamente en diferentes puntos para protestar de manera pacífica pero lamentablemente lo que había comenzado, incluso, con los manifestantes haciendo un llamado a la paz terminó con disturbios y enfrentamientos con Carabineros y las fuerzas de seguridad del ejército. 

Descartan tercer fallecido

Diario El Día estuvo desde temprano transmitiendo todo el acontecer de la zona y el primer punto de prensa tuvo lugar en el Regimiento de La Serena. Allí, la intendenta Lucía Pinto y el Jefe regional de la Fuerza Nacional de Seguridad, Jorge Morales, hicieron un balance de la jornada anterior confirmando que existían dos civiles fallecidos en enfrentamientos y no uno. Al mismo tiempo,  aclararon que existía un tercer fallecido pero que éste perdió la vida en una riña que nada tenía que ver con las manifestaciones. 

Gente pide paz

La imagen que marcó la jornada durante el día, sin duda fue la de las largas filas de la gente a la espera de ingresar a alguno de los supermercados, los que se encontraban atendiendo de manera parcelada, dejando ingresar a unos 50 clientes durante un lapso, para luego dejar a ingresar a otros 50, y así ir satisfaciendo las necesidades básicas de coquimbanos y serenenses.

Fue en este contexto que conversamos con los ciudadanos de a pie, que concuerdan en el fondo de las movilizaciones, incluso que han participado de ellas, pero que se sienten consternados con la forma violenta que han tomado, y que reconocen, los ha llevado a sentir miedo. 

Oriana Silva es una de las que ha visto el movimiento desde que comenzó, y la mañana de ayer no aguantó más frente al micrófono de Diario El Día. Sus ojos se llenaron de lágrimas a la hora de hablar de lo que estaba pasando.

“Esto es muy, pero muy estresante. Angustiante, hay sentimientos de muchas cosas. Uno ve lo bueno, lo malo y se desespera. Todos podemos tener maneras de pensar distintas, pero nada justifica que nos hagamos daño entre nosotros mismos.  Que estén muriendo jóvenes, es algo que no podemos soportar”, aseveró la vecina serenense, quien hacía fila a un costado del Unimarc, de La Recova. A su lado su hijo, vestido de uniforme también pedía paz. 

En Coquimbo, en tanto, durante la mañana se intentó realizar una marcha, pero no hubo convocatoria, por lo que se postergó para la tarde, tal como estaba previsto desde un comienzo. Los descolgados de esta manifestación se fueron hasta la plaza  América,  frente al hospital de la comuna puerto y allí fueron los propios estudiantes quienes hicieron un llamado a los vándalos a retirarse de un movimiento que no les pertenece.

“Se supone que estamos protestando por algo que es para nosotros. Qué sacamos con quemar supermercados, con andar saqueando, si la pelea no es del pueblo contra el pueblo, es del pueblo contra un Gobierno y un Estado que se ha olvidado de nosotros”, precisó Katalina Miranda, estudiante del Liceo José María Escrivá de Balaguer. 

De la calma al desastre

Por la tarde, una vez más el punto de prensa en el regimiento que confirmó la continuidad del toque de queda, fue la antesala de las manifestaciones. En La Serena, se había citado a las 17:30, en la Plaza Buenos Aires, pero a eso de las 16:00 horas unos mil manifestantes ya se congregaban para marchar en dirección poniente.  

Había familias enteras, con niños participando de la movilización, y nadie quería violencia. “Aquí la mayoría quiere paz”, decía un vecino de la ciudad, quien llevaba a su pequeña en los hombros. Incluso, al llegar a la intersección de las calles Balmaceda con Francisco de Aguirre, hubo un amague de un grupo de individuos que pretendían realizar desmanes y rápidamente fueron sacados por las demás personas que prefería la marcha pacífica.

Sin embargo, la tranquilidad se perdió cuando la manifestación llegó a la altura de calle Matta. En ese momento, sin previo aviso, las fuerzas policiales arrojaron una decena de bombas lacrimógenas haciendo retroceder a la multitud, niños incluidos que terminaron haciendo esfuerzos para poder respirar.

Desde ahí todo derivó en enfrentamientos, los que culminaron con barricadas e incendios en las dependencias de la Seremi del Trabajo y la caja de crédito prendario, con la respectiva intervención de la policía y el ejército. También tuvieron lugar diversos saqueos, y en resumidas cuentas, lo que la gran mayoría de los manifestantes temía, que la manifestación terminara con los delincuentes apropiándose de ella. Más tarde, se registraron otros disturbios en las inmediaciones del hospital de La Serena y diversos sectores, en un horario en que ya estaba rigiendo el toque de queda. 

En Coquimbo se dio una dinámica similar. También, todo comenzó con una manifestación pacífica, de carácter familiar, y al final, vinieron las barricadas, y los enfrentamientos. 

Las cacerolas continúan

Pese a los actos vandálicos que se registraron en el climax de las manifestaciones, y también con posterioridad, donde incluso se habló de más saqueos en centros comerciales, en las poblaciones, la gente de manera pacífica y desafiando sin violencia el toque de queda, sacó sus cacerolas y continuaron haciéndolas sonar durante la noche, dando muestras de que se puede protestar pacíficamente, sin hacer daño. La mayoría espera que termine la violencia. 

 

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