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Yulisa Cerda (22) fue asesinada por su pareja, un sujeto de 24 años quien salió de la cárcel el 19 de agosto del 2019 y la agredía permanentemente de manera brutal desde que comenzaron la relación. De hecho, la joven había recurrido en el mes de diciembre, enero y febrero a la justicia, pero las audiencias fueron suspendidas debido a la pandemia del Covid-19. En el intertanto, el victimario, continuó acechándola sin ningún tipo de control, y finalmente le disparó a quemarropa la noche del lunes al interior de su casa, provocándole la muerte.

Un tenso silencio reina en el pasaje Alfredo Meloso de Las Compañías, en La Serena. No fue una noche tranquila, y la madrugada sin duda fue la peor de todas. La más trágica, infortunada e inexplicable. 

Los vecinos lo escucharon todo, y cuando llegamos al lugar durante la mañana, si bien al principio se muestran reticentes a entregar antecedentes, no pueden evitar hacer sentir su dolor por lo que consideran un hecho “demasiado injusto”, sobre todo al ser la víctima tan joven, y con toda una vida por delante. 

Eran las 22:15 horas del lunes, cuando la señora Olga sintió dos balazos mientras veía televisión en su dormitorio. Según relata, se asustó y bajó de inmediato a ver lo que pasaba junto a dos de sus nietos. Estando en la calle, miraron para todos lados y no podían identificar desde dónde provenían los estruendos. Sin embargo, pasaron algunos minutos, y vieron salir desde la vivienda del frente a un individuo apodado “El Pulga”, pidiendo ayuda.

“No sabíamos bien lo que pasaba, el cabro se veía bien asustado. De repente vimos que estaba él con otro vecino sacando a la Yulisa, la subieron a la camioneta y se la llevaron”, expresa la mujer, todavía consternada ya que se había enterado hace pocas horas que el desenlace fue fatal. “Nosotros la conocíamos de chica a ella, una niña muy buena, ella y su familia. Es muy triste lo que pasó”, afirma. 

Femicidio y huida

Pero, ¿qué había sucedido al interior del inmueble? Según confirmó el general de Carabineros, Jorge Tobar, efectivamente se produjo un delito constitutivo de femicidio, cuando el sujeto quien era pareja de la joven, un hombre de 24 años le disparó en dos oportunidades a la víctima. Luego de ello, él mismo junto a otro vecino, trasladaron a Yulisa hasta el Cesfam Juan Pablo II, “pero debido a la gravedad de las lesiones, se derivó al hospital de La Serena donde falleció aproximadamente a las 00:30 horas. Nosotros dimos cuenta el Fiscal, y además activamos el protocolo con el SernamEG, y ahora la investigación está a cargo de la PDI”, precisó el jefe de la IV Zona.  

El comisario Claudio Alarcón, jefe de la Brigada de Homicidios de la PDI de La Serena, no entregó mayores detalles de la investigación en curso, pero confirmó que “la joven fue agredida con un arma de fuego, a raíz de una discusión que había tenido al interior de su inmueble con su ex pareja (…) Se tipificó el delito de femicidio y estamos trabajando para lograr la detención del autor de este ilícito”, puntualizó.

Claro, “el Pulga” llevó a su víctima hasta el recinto médico, pero según información entregada por testigos, una vez estando en la puerta del Cesfam y cuando Yulisa bajó del móvil, sostenida por otro individuo que les prestó ayuda, el presunto femicida aceleró y desde ese momento nada se ha podido saber de él, permaneciendo prófugo hasta el cierre de esta edición. 

Una historia de violencia 

No hace falta preguntar demasiado para averiguar quién era “el Pulga”. En el pasaje, lo catalogan como una persona extremadamente problemática y violenta. Además,  admiten que “todo el mundo sabía que le pegaba” a la joven, durante el tiempo en que convivieron y luego, hasta el último día, en que, pese a no vivir allí, “entraba y salía del lugar” ya que nunca dejó de manejar las llaves del inmueble. 

Tenía antecedentes penales por distintos delitos, y había salido el 19 de agosto del año pasado de la cárcel. Posterior a ello, inició esta relación con Yulisa la que estuvo marcada por los malos tratos y la violencia. De hecho, según consigna el general Jorge Tobar, existían tres denuncias de la víctima interpuestas en los meses de diciembre del 2019, y posteriormente en enero y febrero del 2020. “Las denuncias fueron realizadas por la misma víctima en Carabineros y se pusieron los respectivos antecedentes en el Ministerio Público”, enfatizó. 

El dolor en Tierras Blancas

La familia de la joven víctima, en su mayoría era de Las Compañías, pero otros vivían en Coquimbo, en Tierras Blancas. Una vez que nos retiramos del barrio donde ocurrió el trágico hecho, nos trasladamos hasta la comuna puerto en donde los más cercanos a Yulisa Belén Cerda entregaron su testimonio en medio del dolor. Lo único que piden es que se haga justicia y sostienen que desde las distintas entidades pudieron hacer más para salvar la vida de la joven, dándole mayor protección. 

En la vivienda de La Serena, desde hace una semana que la hermana mayor de la víctima, Bárbara, se había mudado vivir con ella, junto a su pareja y su hijo, precisamente porque presentían que Yulisa corría peligro, y no querían que estuviera sola. Durante esos días, vieron al sujeto imputado por femicidio, pero tuvieron poca interacción con él. Sin embargo, fueron testigos de algunas agresiones.

“Nosotros no vimos nada directamente, pero sí escuchábamos cosas. Él llegaba y entraba porque tenía llaves, y se encerraba en la pieza con mi hermana. Adentro se escuchaban gritos y golpes, el problema es que ella no lo reconocía del todo porque tenía mucho miedo yo creo”, cuenta la hermana de la fallecida. 

Sólo se enteró de las agresiones cuando vio que llegó una notificación judicial, respecto de una audiencia a la que Yulisa debía presentarse, en ese momento no hubo dudas de lo que pasaba, y Bárbara le prestó todo el apoyo a su hermana. Pero todo pasó demasiado rápido, y el día lunes por la noche el victimario comenzó con actitudes “raras”, según relata la hermana de la joven asesinada.

“Fue a la casa en la mañana, yo estaba sola con mi hijo porque mi pareja había ido a dejar a mi hermana al trabajo. No dijo nada, solo entró a la pieza, sacó algo, bajó y se fue. Después, al mediodía aparece un amigo de él (el victimario) preguntándome si sabía dónde estaba porque ‘andaba medio loco’ y no le contestaba el teléfono”, cuenta. 

Estuvo todo el día merodeando la casa, sin ingresar nuevamente hasta la noche. En el hogar, Yulisa su hermana y los demás familiares habían terminado de cenar, y en eso el  sujeto llegó a la vivienda.

“Se veía muy normal, de hecho, estaban cariñosos. Mi hermana se sentó en sus brazos, se abrazaron, eso nos dio algo de tranquilidad y con mi pareja y mi hijo salimos a dar una vuelta un rato”, cuenta Bárbara, quien jamás imaginó que cuando salió del inmueble sería la última vez que vería a su hermana. “Cuando volvimos ya había pasado todo, no pudimos entrar a la casa. Nos dijeron que mi hermana estaba en el Cesfam, y de ahí al hospital. Al final, nos dijeron que estaba muerta por culpa de este maldito”, relata la hermana, sin poder contener las lágrimas. 

“Yo sólo quiero que lo metan preso, y que no le den ninguna atenuante”, remarca la tía de la víctima, María Cerda, quien llena de impotencia insiste en que, “este tipo debió haber tenido mayor vigilancia si ya existían denuncias previas. El daño que hizo es demasiado grande porque ella tenía una niñita de tres años, que aunque no vivía con ella, tenía muchos planes de que pronto pudieran estar juntas de nuevo”, afirma María, quien también pide que se aplique todo el rigor de la ley. 

Antecedentes previos 

Consultada la seremi de la Mujer y Equidad de Género de la Región de Coquimbo, Ivón Guerra, manifestó que, pese a que Yulisa “no era usuaria”, igualmente se pusieron en contacto con la familia para asesorarlos y hacerse parte en las acciones legales.

“Es una noticia lamentable el primer femicidio que se ha consumado este 2020 en la región de Coquimbo. Como Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género en conjunto con SernamEG activamos desde el primer minuto nuestros protocolos. Estamos en contacto con la familia de la víctima para ver si aceptan nuestro patrocinio jurídico y psicosocial. Hay que recalcar que la víctima no era usuaria de nuestros Centros de la Mujer. Ella había interpuesto ya denuncias en Carabineros por violencia intrafamiliar, como Ministerio lamentamos y nos duele que no haya recibido el apoyo pertinente y necesario del Estado”, precisó. 

En ese sentido, ¿por qué si existían ya tres denuncias, no se veló por la seguridad de la víctima? Lo cierto es que no existe una respuesta clara, pero el tiempo transcurrido entre las denuncias efectuadas en enero y febrero, y las fechas para las audiencias de formalización respectivas, el 9 y 30 de abril era demasiado y le daba libertad  al sujeto para que pudiese actuar y volver a atacar a su víctima, sobre todo, porque no se tomaron las medidas de protección eficaces previas a la formalización y tampoco se vislumbraba se tomasen a propósito de que ambas audiencias fueron suspendidas debido a estado de emergencia sanitaria provocado por el Coronavirus. 

¿Podría haber solicitado el Ministerio Público alguna instancia de protección que garantizara la seguridad de la víctima entre la denuncia y la primera audiencia? Consultamos en Fiscalía, pero no se obtuvo respuesta sobre esta pregunta en específico, sin embargo, según los abogados consultados, sí podría haberse dado  pese a que en la generalidad de los casos esto no se realiza.

“El Fiscal podría usar la figura del artículo sexto del Código Procesal Penal, que es el deber cautelar que obliga la ley al Ministerio Público velar por la seguridad de la víctima durante todas las etapas del procedimiento (…) Pero esto nunca se realiza básicamente porque se piensa que el deber de proteger a la víctima sólo comienza con la audiencia de formalización”, explicaron profesionales.  

Por lo pronto, y en lo concreto, el individuo sigue prófugo, pese a que ayer circularon rumores respecto a una eventual detención, los que fueron desmentidos, por lo que la Brigada de Homicidios de la PDI continúa en busca del femicida, que tuvo todo el tiempo del mundo para volver a atacar. 

 

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